sábado, 19 de julio de 2014

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Niño Goloso, por
María Olimpia de Obaldía

En el árbol de la noche
cuelgan espléndidas
frutas;
yo quiero la más hermosa,
redonda y blanca: ¡la luna!
¿Su pulpa, será de coco,
de guineo o de naranja?
¿Tendrá jugo delicioso
como piñas o granadas?
¿Cómo será su perfume:
suave y puro de violetas,
fuerte y raro como
orquídeas
o de todos tendrá mezcla?
Si yo comiera esa fruta
no sé qué me pasaría...
Si tan solo con mirarla
¡me emborracho de
alegría...!

Poemas para el Día del Niño

dia del niño
















Los Niños

dia del niño





En un jardín muy hermoso,
se mezclan mil de cariños,
el ruido es de risa y gozo,
el sonido de los niños..

Son la ternura y la brisa,
son el cielo de algodón,
el sol corriendo de prisa,
y la mas linda canción

Los querubines hermosos,
rondan en sueños felices,
con los zapatos lodosos;
¡Con tierra en los calcetines!

Mil piedritas al bolsillo
de sandia son sus mejillas,
un niño Siempre es un pillo,
en un carrito de sillas.

Son ángeles en la tierra,
que alimentan de ternura,
ganadores de la guerra,
donde el corazón perdura.

Por eso ¡¡Vivan los niños!!
De genial ritmo y tesón,
los pequeños y sus guiños,
que son puro corazón.
-Todos los derechos reservados.-
Autor: Mario Alberto Matuz Negrete

sábado, 14 de junio de 2014

Poemas para el Día del Padre

  1.    El verso del buen padre.
  2. El poeta mexicano Juan de Dios Peza, que vivió durante la segunda mitad del S.XIX, escribió uno de los poemas más bonitos en honor a la figura paterna. Uno de sus versos lee así:
  3. Seca su llanto, calla sus dolores,
    y sólo en el deber sus ojos fijos,
    recoge espinas y derrama flores
    sobre la senda que trazó a sus hijos.
  4.  
  5. 2 ‘Canción para arrullar a un padre’.
    La poetisa colombiana Beatriz Zuluaga le da las gracias a su padre por todo lo que ha hecho por ella en el siguiente verso:
    Todo lo que tenemos nació en la misma casa
    al calor de las mismas frazadas
    sobre la misma mesa
    donde tú con tu mano de padre
    nos diste a todos el vino, el pan
    y el agua clara.
  6. 3 Las coplas de Jorge Manrique por la muerte de su padre.
    Si existe una colección de versos dedicados a la figura paterna por antonomasia esos son las famosas ‘Coplas por la Muerte de su Padre’, de Jorge Manrique. Son un poco tristes, ya que, al fin y al cabo, son unas líneas que un hijo dedica a su desaparecido padre, pero aún así te pueden servir de ayuda. La última copla lee así:
    Tú que, que por nuestra maldad,
    tomaste forma servil
    y bajo nombre;
    tú, que a tu divinidad
    juntaste cosa tan vil
    como es el hombre;
    tú, que tan grandes tormentos
    sufriste sin resistencia
    en tu persona,
    no por mis merecimientos,
    mas por tu sola clemencia
    me perdona.
  7. 4 ‘Mi querido viejo amigo’.
    Un verso muy emotivo, que, curiosamente, pertenece a una canción y habla con mucho cariño de la figura paterna, como si de un amigo se tratara. Dice así
    Esos tus cabellos blancos, bonitos,
    ese hablar cansado, profundo
    que me lee todo lo escrito
    y me enseña tanto del mundo,
    esos pasos lentos de ahora
    caminando siempre conmigo,
    ya corrieron tanto en la vida.
    Mi querido, mi viejo, mi amigo
  8. 5 ‘El padre héroe’.
    Este verso pertenece a un poema escrito por la poetisa norteamericana Joanna Fuchs. Si hubiera que definirlo en pocas palabras, éstas serían entrañable, sincero y directo.
    Padre, tú eres mi héroe.
    Eres la base sobre la que me sustento.
    Cuando pienso en tí, lo hago con mucho amor
    y aprecio sincero.
    Haces que me sienta protegida;
    me escudo en tus cuidados.
    Siempre has sido mi gran amigo; y Padre,
    cuando te necesito siempre estás ahí.
  9. 6 ‘Mi padre’   de Yehuda Amichai.
  10. Este poeta israelí dedica las siguientes líneas a su padre, haciendo especial hincapié en lo cotidiano de su amo.
    Los recuerdos de mi padre los guardo envueltos en
    un papel blanco, como los de los sándwiches del trabajo.
    De la misma manera que un mago saca torres y conejos
    de su sombrero, el emanaba amor de su pequeño cuerpo,
    y los ríos de sus manos
    desbordaban con buenas intenciones
 

  1. 7 ‘Mi padre, cuando yo tenía...’
    La columnista norteamericana Ann Landers es la responsable de haber creado este ingenioso escrito en el que se recoge, de manera muy hábil, lo que supone un padre para un hijo en los distintos estadios de la vida de éste.
    4 años : Mi padre puede hacer de todo.
    5 años : Mi padre sabe un montón.
    6 años : Mi padre es más inteligente que el tuyo.
    8 años : Mi padre no sabe exactamente todo.
    10 años : En la época en que mi padre creció,
    las cosas seguramente eran distintas.
    12 años : Oh, bueno, claro,mi padre no sabe nada de eso.
    Es demasiado viejo para recordar su infancia.
    14 años : No le hagas caso a mi viejo.
    ¡Es tan anticuado!
    21 años : ¿Él? Por favor, está fuera de onda,
    sin recuperación posible.
    25 años : Mi padre sabe un poco de eso,
    pero no puede ser de otra manera,
    puesto que ya tiene sus años.
    30 años : No voy a hacer nada hasta no hablar con mi padre.
    40 años : Me pregunto cómo habría manejado esto mi padre.
    Era inteligente y tenía un mundo de experiencia.
    50 años : Daría cualquier cosa por que papá estuviera aquí
    para poder hablar esto con él.
    Lástima que no valoré lo inteligente que era.
    Podría haber aprendido mucho de él.
     

Elegía a mi Padre

ELEGÍA A MI PADRE


Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;
cuán presto se va el placer,
cómo después de acordado
da dolor,
cómo a nuestro parescer,
cualquiera tiempo pasado
fué mejor.
Y pues cemos lo presente
cómo en un punto es ido
y acabado
si juzgamos sabiamente,
daremos lo no venido
por pasado.
No se engañe nadie, no,
pensando que ha de durar
lo que espera
má que duró lo que vió,
porque todo ha de pasar
por tal manera.
Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar,
que es el morir;
allí van los señoríos
derechos á se acabar
y consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros medianos
y más chicos;
allegados, son iguales
los que viven por sus manos
y los ricos.


Autor: Jorge Manrique







 

sábado, 7 de diciembre de 2013

Poesía-Madre

Sólo el amor de una madre

Sólo el amor de una Madre apoyará,
cuando todo el mundo deja de hacerlo.

Sólo el amor de una Madre confiará,
cuando nadie otro cree.

Sólo el amor de una Madre perdonará,
cuando ninguno otro entenderá.

Sólo el amor de una Madre honrará,
no importa en qué pruebas haz estado.

Sólo el amor de una Madre resistirá,
por cualquier tiempo de prueba.

No hay ningún otro amor terrenal,
más grande que el de una Madre.
Por: KE/ NetJoven

Carta

Carta a mi madre
Miguel Ángel Menéndez Reyes
(¡Gracias Fer!)
Diciembre de 1926
Madrecita linda:
Todos mis cariños se dispersan,y todos mis rosales se deshojan,
y todas las fragancias se me alejan.
Sólo me quedas tú, piadosa y blanca,
como nombre de amor entre mis quejas,

como hilo de agua en el desierto,
como rosa de luz entre la selva…
Eres igual a un árbol cuya fronda
llena de nidos nos protege y canta.
Madrecita linda:
Tus lágrimas se han vuelto gemas;
deja que las engarce yo

en el hilo de oro de un poema
y hacer así un collar para tu amor.
Infancia:
El delantal atado a tus caderas,
tus manos espumosas de jabón

jabonando mi pecho de manera
que lavabas el propio corazón.
Corazón de muchacho pendenciero
que odiaba a cura y sacristán, y quiso

hacer de ellos aves de mal agüero

sin maternal permiso,
ganado seis azotes en el cuero.
¡Madrecita linda!…
¡Si te quiero mucho!…
¡No me pegues más!…
¡Muchachito lindo!…¡Yo también te quiero!…
¡Déjame pegar!…
Y el diálogo a voces:
una de amenaza, otra de rogar,
terminaba siempre con beso y promesa
de eterna humildad.
¡Aroma de maíz recién molido!…el humo de las viandas… ¡Mesa puesta!…
Mi madre tiene corazón de nido
y en él dormí, para soñar, la siesta.
Los pájaros, el agua, la lejía,la ropa a componer, todo tenía
en su rutina gris una alegría…
Con el oro del sol que se ponía
troquelamos monedas deslumbrantes,
y en platino de luna que caía
montamos los diamantes

de tus mejores besos, madre mía,

dulce como la miel de los panales
y buena como el pan de cada día.
Tus manos eran hadas, nos vestían.
Tu plegaria era luz: nos alumbraba.
Y música tus besos: nos dormían
al calor del amor con que besaban.