jueves, 19 de abril de 2012

Plegaria a la Tierra




Me arrullas en tu seno

Aunque vicie tu oxígeno, extenúe tu ozono,

Y emponzoñe la piel de tus cielos



Tu Amor incondicional me bendice
Aunque diluya tus hielos milenarios,
Intoxique tus costas, tus cauces,
Arrase tus torrentes, tus corales

Madre de la anguila, la hormiga,
El toro, la ballena, el plancton, la bacteria
Madre de todos mis hermanos, mis hermanas
¿En qué momento erré la vía y me perdí?
¿En qué instante blandí mis armas
Para inflingirte tanto feroz holocausto,
Tanto rapaz genocidio?

A diario, Madre –y sin saber por qué-
Reprimo el canto del canario, ahogo el trinar del tordo,
Extermino tanta Vida irremplazable
Y atesto con urbes las selvas ausentes

Madre de todas las madres,
Madre mía, Madre azul, Madre Tierra,
Concédeme tu lucidez, confiéreme tu sobriedad
Dótame con tu armonía, tu equilibrio
Devuélvele la Paz a tu Hijo, a tu Hija
Que hoy te ama con locura
Pero anhela amarte con candor, templanza,
Gratitud, inteligencia.

Redímeme, Madre de todos los seres,
Auxíliame con tu sabiduría antiquísima,
Tu intuición sagrada, ancestral; tu perdón perfecto, natural;
¡Que mi conciencia y la Tuya
Sean siempre un mismo, indivisible caudal!
Oh, Madre mía; oh, Madre Tierra

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